"La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seriamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy, muy encabronados."
No eres tu trabajo, no eres tu cuenta bancaria, no eres el coche que tienes, no eres el contenido de tu billetera, no eres tus malditos pantalones. No eres el numero de followers en Twitter, no eres la cantidad de “likes” o amigos de Facebook, no eres lo que posees ¿y adivina qué? Nadie lo es!. Llegamos a este mundo solos, y morimos solos, así que en lugar de basar una vida dedicada al consumismo inútil y a cumplir expectativas que los demás crean sobre ti, detente un momento…
Detente a oler las flores que hay en tu camino…
Tomate unos minutos para ayudar a tu vecino por el simple hecho de ayudarlo...
Toma un respiro, levanta tu cara y dale una gran bocanada al aire de la mañana…
Saluda al sol en el día y por la noche contempla las estrellas…
Escucha más música…
Ríe más a menudo…
Deja de pegar cosas en tu muro y sal al mundo…


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